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Día de las Personas Mayores

risasEl pasado primero de octubre fue el Día Internacional de las Personas Mayores. Probablemente no seamos conscientes que tenemos en nuestras manos el privilegio de asistir al sueño de muchas generaciones de seres humanos al lograr una esperanza de vida global de aproximadamente 80 años, con una clara feminización de la vejez, ya que las mujeres viven aproximadamente 6 años más que los hombres. A principios del siglo pasado  la expectativa de vida era de solo 35 años en nuestro país, esperanza de vida que crece como nunca en la historia de la humanidad gracias a los avances sanitarios, reformas de diversa índole y cambios higiénicos en la sociedad. De tan importante tema nos ocupamos en el articulo de hoy.

¿En qué consiste la esperanza de vida?
Podemos definirla como el número de años que una persona puede vivir con salud completa, sin contar los años vividos con alguna enfermedad avanzada.
La esperanza de vida es la media de la cantidad de años que vive una determinada población en un determinado periodo. Se suele dividir en masculina-femenina y se ve influenciada por factores como la calidad de la medicina en el medio que se analiza como uno de los parámetros más relevantes.
La longevidad máxima se refiere a la edad máxima que puede alcanzar el miembro de una especie determinada, cada día vemos a más personas con 90 años o más, incluso centenarios disfrutando de calidad de vida y con autonomía para sus actividades esenciales.
Es de sentido común que con el transcurso de los años bilógicos y cronológicos nuestro organismo sufre una serie de cambios fisiológicos que se pueden considerar normales. Otras personas presentan una serie de enfermedades que no se han podido controlar adecuadamente a lo largo de la vida o que presentan una eclosión al llegar a edades avanzadas, cuando los mecanismos de respuesta decrecen, una rápida actuación ante los cambios aunque sean mínimos puede ser decisiva para mantener el nivel funcional y la ansiada calidad de vida en el contexto de cumplir años.
La duración de la vida está alterando el equilibrio entre los años vividos por un individuo con ganancias económicas y el periodo en el que solamente consume, alargando el número de años vividos, lo que debe constituir una preocupación para toda la sociedad por sus elevados costes económicos.
Se debe fomentar día a día un trato adecuado a los  mayores en su entorno cotidiano por parte de la propia familia, cuidadores, profesionales sanitarios y de toda la sociedad en su conjunto.
Cuando se ha dado todo por sacar adelante una familia, en ocasiones con grandes sacrificios sin esperar recibir nada a cambio y se encuentran  en situación de fragilidad física, psíquica y desventaja social, es cuando más debemos cuidar y proteger a nuestros mayores; nos dignifica a todos.
Se deben evitar comportamientos discriminatorios, incluso los paternalistas, prejuicios y estereotipos hacia nuestros mayores por parte de todas las personas vinculadas al cuidado y atención a los mismos. Deben ser tratados con el respeto que toda persona adulta merece, sin hacer diferencias en el trato por razón de su edad.
El buen trato va acompañado de una serie de condiciones positivas de cualquier relación humana, básicamente el buen humor, afecto, comprensión y calidez evitando las prisas cuando son improcedentes.
El contacto físico puede demostrar afecto y comprensión por lo que no se debe obviar a la hora de comunicarnos con personas mayores.
Cuando surgen diferencias se deben arreglar a la mayor brevedad para favorecer un buen clima en las relaciones interpersonales, lo que de forma indirecta inducirá el buen trato a recibir.
Es muy importante para el mayor ser parte activa en la toma de decisiones y el verdadero protagonista en el mantenimiento de su salud y la prevención de la dependencia siempre que se encuentre con la capacidad necesaria para tomar decisiones.
Se deberá tener siempre a mano la información médica actualizada que sea posible, informes médicos o tratamientos actualizados, ante la duda es preferible llevar una bolsa con la medicación que ingiere en ese momento al ir a un médico o acudir a urgencias.
Cuando envejecemos hay problemas de movilidad, limitaciones visuales, auditivas y de la capacidad de respuesta a estímulos externos, se deben crear condiciones que garanticen la accesibilidad a lugares públicos.
A las personas con determinadas discapacidades se le debe dar pleno acceso a lugares públicos para que estén integrados en su medio social y se mantengan integrados.
Los síndromes geriátricos son situaciones de enfermedad expresadas por un conjunto de síntomas, esta forma de presentación atípica de las enfermedades en los mayores es lo que vemos con frecuencia cada día.Es habitual en geriatría la presencia de alteraciones iceberg, es decir, enfermedades no conocidas ni por el paciente ni por su médico que además con frecuencia son el origen de incapacidades no explicadas por los trastornos conocidos.
Es útil pensar en términos de problemas y no de enfermedades concretas aisladas, se debe tratar siempre de encontrar la causa para aplicar soluciones.

 

Fuente: http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=350626




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